miércoles, 1 de junio de 2016

LA BRUJA (The Witch)



Una familia puritana a más no poder, es desterrada de su comunidad y se ve obligada a vivir en un solitario bosque, en el cual habita un ente que amenaza con arrastrar hacia el abismo espiritual a cada uno de sus integrantes.


Con esta prometedora premisa, ve la luz el proyecto del debutante director Robert Eggers. Cuando pensamos en cine de "terror" nos vienen a la cabeza instantáneamente: fantasmas de todo tipo, vampiros o psicópatas enfermizos, pero casi nunca la brujería, y por lo menos para mí es una pena, pues potencial tiene de sobra, se echan mucho de menos delirantes y magnas obras como "La semilla del Diablo", del maestro Polanski o la más reciente e infernal "The Lords of Salem" del perturbado, a la par que genial Rob Zombie.


 

Como es de esperar, el Demonio habrá de manifestarse bajo infinidad de apariencias, tanto físicas como atmosféricas, en cualquier caso, y si véis la película me daréis la razón, pocas cosas pueden aterrorizar más que un fanatismo religioso tan asfixiante y malsano como se nos muestra en esta lograda cinta.

Ambientada más que acertadamente en sombríos  y fríos bosques, y en todo momento afectada por la acertada y lúgubre interpretación de sus protagonistas, nos sumerge en una atmósfera de desesperada quietud,  en una familia que intenta por todos los medios hacer habitable su hogar, ahora enclavado en un entorno desesperadamente hostil y en el que nunca debieron poner un pie.

 

Como os dije antes, la religión impregna todas y cada una de las acciones en las que se ve envuelto este peculiar clan. De hecho, los momentos más brutales, y que peor te lo hacen pasar, tiene mas que ver con la severidad asfixiante del cristianismo mal entendido de la época, que con la brujería y el "culto a Satán" que pulula en el trasfondo. La escena del niño en el altillo de la casa, apabullante, brutal, no puedo desvelar mas...

Aquí la señorita bruja en su estado primigenio. Su labor consistirá en hacer caer en el pecado de la lujuria a los incautos. ¿Lo conseguirá? Se admiten las apuestas.

 Imposible no destacar el papelón de la joven Anya Taylor-Joy un portento de futuro espléndido. También inmenso el “páter familias” Ralph Ineson, su voz impone al mas pintado, de su garganta salen truenos que te encogen el alma (ojo, esto en la versión original, la doblada al español no la he visto, se comenta que aquí pierde mucho la película) el resto de niños y la madre dan también la talla con creces.

La logradísima ambientación, inevitablemente recuerda a "El Bosque" (entre otras) del amigo Shyamalan, pero cuidado, no llevarse a engaño como parece ser le ha pasado a mucha gente, no esperéis subidas de volumen que te pongan el corazón en las orejas, o sustacos de estos de toda la vida. El miedo se te va colando en el cuerpo poco a poco, según van sucediendo los terribles acontecimientos.

 

 Yo a este en la paella no lo metía, casi mejor hacerla de marisco si no queréis que os dure la cagueta más que el propio culo.

Y qué bien contado está todo, joder qué envidia me da que un director debutante sea capaz de crear un trabajo tan bueno, y hacerlo con semejante sencillez. Como no podía ser menos, respaldado en todo momento por una exquisita fotografía, y una banda sonora potente. 

Lo dicho, un error esperar una película de terror al uso. No saldrá la bruja metiendo en un caldero miembros cercenados para hacer un conjuro. Mucho peor, trata de la desconfianza en los demás y hasta de uno mismo, del pecado, la culpa y cómo  podemos machacarnos los unos a los otros sin piedad. Eso sí que da miedo.




domingo, 17 de enero de 2016

EL DESAFIO - (The Walk)






Volvemos a la carga en el Kaimán para que no decaiga la fiesta, y qué razones habría para no hacerlo con el último trabajo del genial Robert Zemeckis :  El Desafío (The Walk)

El argumento que nos cuenta, está basado en una historia real que seguramente algunos ya conoceréis:  Nueva York, verano de 1974, las obras de las míticas y malogradas Torres Gemelas están a punto de concluir, y se avecina en breve su inauguración. El funambulista francés Phillippe Petit (Joseph Gordon Lewitt), ayudado por unos cuantos compinches, intentará la hazaña imposible : recorrer el espacio que separa ambas torres a través de un fino cable.



La verdad que así, a priori ,no me esperaba algo tan entretenido, sobre todo teniendo en cuenta que ya se había contado antes esta increíble historia en un excelente documental  : Man on Wire(2008, Oscar al mejor documental) y el teórico espectador ya sabría en todo momento qué es lo que va a ocurrir. Pero pobre de mí, hombre de poca fé, que no había caído en la cuenta de que el señor Zemeckis en rarísimas ocasiones deja de ofrecer, como poco, un gran entretenimiento y una calidad técnica impecable. El Desafío no es una excepción, desde luego.


Bueno, como os digo si por algo ha destacado la filmografía del americano es por habernos alegrado la vida con divertimentos imperecederos como : Regreso al Futuro, Forrest Gump, Náufrago, Contact, El Vuelo, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Y un largo etc que han hecho las delicias de hordas de espectadores.



Cierto, que yo al menos no la incluiría entre el “top” de su obra, pero como suelo decir por aquí, entre los estrenos actuales está bastante por encima de la media, que no es poco.

Bueno, es que solo por ver la recreación virtual de las torres gemelas ya merece la pena, de verdad que es alucinante el nivel de detalle y realismo que presentan, te crees a pies juntillas que los actores están allí, entrando y saliendo, subiendo y bajando a las dos moles de hormigón. Es sabido que Zecmeckis siempre se ha rodeado de los mejores expertos en efectos especiales y CGI. Desde luego que esta vez no se ha quedado manco tampoco, no.

Cuando la acción ya se desarrolla arriba en las azoteas, es que alucinas, joder se puede sentir el vértigo en las piernas, al que haya tenido la suerte de verla en 3D le han temblado las canillas cosa fina. Vamos, que para la gente que no hemos tenido oportunidad de conocer las torres, supone una gozada contemplarlas en su absoluto esplendor, sobre todo esos planos cenitales que quitan el hipo.

 Buenos días, nada que me voy a dar un paseillo si eso por aquí arriba para bajar el desayuno una miaja

Centrándome ya en el personaje real y protagonista de toda esta historia, cuando acaba la película y te pones a pensarlo detenidamente...buf, joder es que cómo se puede tener los santos cojones de realizar semejante proeza. Cierto es que resulta tarea bien difícil empatizar con Petit, su grado de obstinación y arrogancia no conocía límites, y la manera de tratar a la gente que le rodeaba, apoyaba y quería, dejaba bastante que desear. La gente con este tipo de genialidad son así, supongo.



Pasando ya al apartado interpretativo, pues poco que destacar, básicamente todo el peso de la película recae sobre Joseph Gordon y la verdad que lo resuelve con maestría el muchacho, no hay pegas que ponerle y se nota que le ha gustado meterse en este papel. La breve presencia del gran Sir Ben Kingsley, pues qué os voy a contar, siempre se agradece ver su brillante mollera (esta vez bajo un gorrete je,je) en pantalla.

Y ahora con mis santos cojonazos me voy a dar una vuelta para la otra torre y allí me tomo un chupito de hierbas y planto un buen pino en la cafetería
 
Como punto negativo, no me hizo excesiva gracia la voz y presencia del protagonista narrando en offdesde un Nueva York virtual toda la epopeya, y en caso de estar finalmente incluido, me pregunto si no hubiese quedado mucho mejor y con mayor encanto interpretado por el francés de la vida real.

En fin, concluyendo, una película que no quedará como obra maestra, pero que puede, y de hecho estoy seguro, que disfrutará bien a gusto toda la familia, que te deja con una sonrisa en la cara,  y  con esto no es moco de pavo la cosa.

Phillippe Pettit, menudo personaje copón, cada uno sacará sus propias conclusiones cuando vea la película, pero yo qué queréis que os diga...por muy demente que se le pueda tildar, tiene que haber gente como él en este mundo, son necesarios para sacarnos de la mediocridad, del color grisáceo que a veces nos envuelve en la vida y poner un buen puñado de magia y color con un acto de “locura” que la humanidad jamás olvide.


Chapeau, señor Petit.